“Directo a México” finalizará sus operaciones el 20 de noviembre de 2026. El programa de Banco de México, junto con la Reserva Federal de Estados Unidos, para pagos de pensiones del gobierno estadounidense hacia beneficiarios en México cierra por decisión de la Fed que descontinúa su participación en este y otros corredores de pagos transfronterizos.
Considero que el cierre de este programa apunta a algo más amplio que conviene que el área financiera de las empresas exportadoras debe entender: la infraestructura de pagos transfronterizos entre México y Estados Unidos está en plena reconversión, quienes no se adapten lo sentirán en su flujo de caja.
Hemos exportado $549,398 millones de dólares en los primeros ocho meses de 2026, un crecimiento anual de 29.3% y con agosto marcando un máximo histórico mensual de $78,010 millones. Detrás de cada uno de esos dólares hay una operación de cobro, una transferencia que debe llegar desde una cuenta bancaria en Estados Unidos a una cuenta en México, con la menor fricción, el menor costo y la mayor velocidad posibles.
Los pagos B2B transfronterizos globales alcanzaron $32 billones de dólares en 2024 y los bancos manejan el 92% de esas transacciones; pero el sistema sobre el que operan sigue teniendo fricciones estructurales que ninguna empresa exportadora debería aceptar como inevitables.
Entre el 15% y el 20% de los pagos transfronterizos son interrumpidos por excepciones, errores en instrucciones de ruteo, formatos incorrectos o información incompleta. Cada interrupción genera demoras, cargos adicionales y presión operativa. El sistema SWIFT procesa secuencialmente (un banco completa sus verificaciones antes de pasar la instrucción al siguiente) lo que puede convertir un pago en un proceso de días.
Para una empresa exportadora que cobra de clientes en Estados Unidos va más allá de una abstracción técnica, es capital de trabajo inmovilizado mientras el sistema verifica, valida y liquida.
La reconversión de la infraestructura de pagos está en marcha. El objetivo es traer la inteligencia y automatización de los pagos domésticos en tiempo real al escenario global con soluciones que se integran con la infraestructura existente mientras reducen errores, liberan liquidez y permiten liquidar en tiempo casi real.
En México, el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI) de BANXICO opera 24/7 y liquida en tiempo real.
Las plataformas FinTech especializadas en pagos B2B transfronterizos están construyendo sobre esa infraestructura para ofrecer cobros en dólares desde cuentas en Estados Unidos que liquidan en pesos con mayor rapidez y menor costo que el canal bancario tradicional.
Lo que tu área financiera debe estar revisando.
Sugiero que tus equipos financieros empiecen por calcular el costo real de cobrar: cuánto paga la empresa en comisiones y spreads por cada cobro internacional, cuántos días promedio tarda en recibir el pago de sus clientes en Estados Unidos y cuántos de esos pagos llegan con excepciones que generan demoras adicionales.
Una vez identificado ese costo, les recomiendo analizar proveedores especializados en pagos transfronterizos. El criterio no debe ser solo el precio, sino también la trazabilidad en tiempo real, el manejo de excepciones y el cumplimiento regulatorio.
Finalmente, tu área financiera debe evaluar la velocidad del cobro con la liquidez de la cadena. Cobrar más rápido les permitirá mejorar su flujo de caja, pagar antes a los proveedores, fortalecer la cadena de suministro y reducir la dependencia de instrumentos de financiamiento de corto plazo.
Las exportaciones mexicanas rompen récords pero la confianza empresarial acumula 19 meses consecutivos de deterioro (por debajo del umbral de los 50 puntos). De ahí que la liquidez que se pierde en canales de cobro ineficientes sea liquidez que no llega a la cadena productiva. Modernizar los cobros transfronterizos es una decisión financiera con impacto directo en el capital de trabajo y la competitividad de la empresa exportadora, no solo un tema tecnológico.
El cierre de “Directo a México” es la señal de que la infraestructura de pagos transfronterizos está cambiando.
La pregunta es si tu área financiera va a esperar a que el cambio llegue de sorpresa o va a actuar proactivamente para encontrar una solución eficiente que les ayude a crecer.

