En México se registraron 54 feminicidios tan solo en el primer mes de 2026. En ese contexto, el jueves pasado se estrenó La fiscal, una nueva docuserie de Netflix que expone la realidad de los feminicidios en el país. A lo largo de tres capítulos, muestra la verdad incómoda del aumento de la violencia de género.
A través de testimonios del personal de la fiscalía, de su primera titular en la Ciudad de México, Sayuri Herrera Román, así como de familiares y amistades de las víctimas, se relatan los casos de Karen Itzel, Joana Esmeralda, Yrma Lydya y Ariadna Fernanda.
Se trata de casos mediáticos que la periodista Paula Mónaco y el fotógrafo Miguel Tovar documentaron de primera mano, tras ingresar a la Fiscalía Especializada para la Investigación del Delito de Feminicidio en la Ciudad de México.
Esta fiscalía fue anunciada el 6 de mayo de 2019 por la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, y su creación formal se publicó el 17 de septiembre de ese mismo año en el Diario Oficial de la Federación.
Sayuri Herrera, abogada y activista, llegó al cargo mediante concurso público en 2020 y lo dejó en febrero de 2025 para integrarse a la Secretaría de las Mujeres. Antes de su salida, consolidó una fiscalía especializada en feminicidios en un país que aún le debe a las mujeres el derecho a vivir libres y seguras.
Antes de 2019, el Estado no reconocía plenamente que México no solo es un país machista y patriarcal, sino también opresor y violento contra las mujeres. Todas estamos en riesgo de ser víctimas, no solo de un agresor, sino de un sistema que durante años se negó a reconocer la violencia de género. Una violencia que se manifiesta en múltiples formas: emocional, psicológica, física y sexual.
Eso fue lo que comenzó a visibilizar la nueva fiscalía. También lo hizo su primera titular, quien, desde una visión activista, atendió más de 350 casos, escuchó a familias y amistades, empatizó con colectivos y desafió al sistema desde dentro.
Parte de ese proceso es el que documenta la periodista Paula Mónaco. Desde el inicio, su objetivo fue claro: que no se tratara de un documental de nicho, sino de una producción accesible para todo público. Por ello, apostó por una plataforma de streaming.
A lo largo de los episodios no solo se observa el trabajo de peritos y personal de la fiscalía. También se muestra el proceso que enfrentan familiares, amistades e incluso algunas sobrevivientes. El dolor, el sufrimiento y, sobre todo, la incertidumbre de no saber qué ocurrió.
Porque un día viste a tu hermana, a tu madre, a tu amiga o a tu hija. Y al siguiente, ya no está. Nadie sabe qué pasó ni dónde está. Todo ocurre dentro de un sistema que muchas veces obstaculiza la justicia en lugar de garantizarla.
Una de las aportaciones más importantes de Sayuri Herrera, y que la serie retrata con sensibilidad, fue la empatía, la calidez y, a la vez, la determinación con la que abordó los casos. Aprendió a escuchar a los colectivos y a las víctimas. No desechó expedientes por difíciles o aparentemente imposibles.
Ahí está el caso de Joana Esmeralda. Sus restos fueron arrojados al Río de los Remedios. Su agresor pensó que no sería encontrada. Se equivocó.
Visibilizar esta problemática a través de proyectos como este no solo expone las atrocidades. También permite dimensionar los avances de la lucha feminista para que las víctimas accedan a la justicia. Como dijo Sayuri a una víctima: “La mejor terapia es la justicia”.
El objetivo debe ser que cada víctima la alcance. Por ello, también es fundamental analizar la iniciativa que se enviará al Congreso para homologar el delito de feminicidio. Solo así ningún agresor podrá ampararse en vacíos legales ni en diferencias entre estados.
Vale la pena ver los tres capítulos de La fiscal. Lo que muestran no es ficción. Es una realidad que sigue doliendo. Porque México, hoy, sigue siendo un país feminicida.

