La salud mental en el entorno laboral en México enfrenta una brecha crítica: mientras el 49% de los trabajadores reporta estrés, apenas 23% de las empresas cuenta con programas formales de apoyo, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Recursos Humanos 2026 elaborada por Sesame e isEazy.
Para Ivonne Vargas Hernández, responsable de revisión académica y contextualización del estudio para Sesame, el problema no radica en la falta de intención, sino en la forma en que las organizaciones están estructurando sus estrategias de bienestar.
“Las empresas en México están muy conscientes de la importancia del bienestar, incluso reportan que otorgan prestaciones superiores a la ley con una evaluación de 3.2 sobre 5. Sin embargo, cuando se trata de salud mental, el avance es mucho más lento y periférico”, explicó.
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Programas aislados y sin continuidad
El estudio revela que los programas de salud mental alcanzan apenas una calificación de 3.09 sobre 5, lo que evidencia que, en muchos casos, se trata de iniciativas temporales o campañas aisladas.
“La salud mental todavía se aborda como algo eventual, con pláticas o acciones por temporada, pero no como una estrategia estructurada con seguimiento y medición”, señaló Vargas.
Esta falta de continuidad se traduce en una debilidad operativa: las empresas no cuentan con indicadores claros para evaluar el impacto de sus acciones, ni con sistemas que permitan anticipar riesgos como ansiedad o burnout.
Falta de personalización
Uno de los hallazgos más relevantes es que 59% de los líderes de Recursos Humanos reconoce que los beneficios no están personalizados, lo que limita su efectividad.
“Hablar de bienestar implica entender que las personas no viven el trabajo de la misma forma. No requiere lo mismo alguien que inicia su carrera que quien lidera equipos o atraviesa una etapa personal compleja”, explicó.
La falta de personalización impide que las estrategias respondan a necesidades reales, generando una desconexión entre lo que la empresa ofrece y lo que el colaborador necesita.

Salud mental: entre el tabú y la falta de diagnóstico
Otro dato relevante es que 22% de los líderes se mantiene neutral al evaluar si existen recursos de salud mental en sus empresas, lo que refleja incertidumbre o desconocimiento.
“Esa neutralidad es alarmante porque puede significar que no sabemos identificar el estrés o la ansiedad dentro de la organización”, advirtió Vargas.
A esto se suma que 52% de los trabajadores reconoce preocupación por su bienestar emocional, lo que confirma que el problema no solo existe, sino que es visible.
Más allá de las prestaciones
La especialista subrayó que el bienestar no puede limitarse a prestaciones tradicionales.
“El cumplimiento básico es dar seguridad social o pausas activas, pero las empresas que quieren ser competitivas tienen que ir más allá, hacia una oferta de bienestar personalizada y medible”, afirmó.
El reto es pasar del discurso a la operación
Los resultados del estudio apuntan a una conclusión importante para las empresas, la salud mental no puede sostenerse con acciones aisladas.
“El cuidado del bienestar emocional debe integrarse en decisiones cotidianas: cómo se asigna el trabajo, cómo se gestionan las cargas y cómo se permite la desconexión real”, concluyó Vargas.

