La ejecución de nuevos proyectos de infraestructura en México requerirá algo más que recursos públicos. El sector empresarial planteó que la participación del capital privado, el financiamiento de largo plazo y reglas claras serán determinantes para convertir los mecanismos de inversión mixta en obras capaces de elevar la productividad y competitividad del país.
José Medina Mora, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), señaló que el siguiente desafío será trasladar los nuevos esquemas de participación privada del diseño a proyectos concretos.
“Celebramos los avances para construir nuevos mecanismos de inversión mixta con participación privada. El reto ahora es llevarlos a la práctica y concretar proyectos de infraestructura que impulsen la productividad, el crecimiento y la competitividad de México”, afirmó durante el Foro “Inversión en Infraestructura como Detonador de Crecimiento: Oportunidades del Plan México”.
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Inversión privada deberá complementar los recursos públicos
El planteamiento del sector empresarial parte de que la inversión pública continuará siendo una pieza fundamental para el desarrollo de infraestructura, aunque deberá complementarse con recursos privados y con la capacidad del sistema financiero para estructurar y financiar proyectos.
El foro, organizado por el CCE, el Consejo Mexicano de Negocios y la AMAFORE, reunió a representantes de los sectores público, empresarial, financiero y de infraestructura.
Entre los participantes estuvieron Jesús Esteva, secretario de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes; Edgar Amador Zamora, secretario de Hacienda y Crédito Público; Carlos Rojas, del Consejo Mexicano de Negocios; Guillermo Zamarripa, presidente de la AMAFORE, y Luis Méndez, presidente de la Comisión de Infraestructura del CCE.
La discusión se centró en las condiciones necesarias para canalizar capital hacia proyectos relacionados con el Plan México, particularmente bajo los nuevos mecanismos de inversión mixta.
¿Qué necesita México para atraer inversión a infraestructura?
En el marco de la nueva Ley de Infraestructura, los participantes destacaron que no basta con disponer de capital. Los proyectos deberán ser técnicamente sólidos, financieramente viables y contar con condiciones que permitan administrar adecuadamente los riesgos.
Entre los elementos señalados para impulsar la inversión destacan:
- Certeza jurídica y regulatoria para los inversionistas.
- Proyectos con viabilidad técnica y financiera.
- Una adecuada distribución de riesgos entre los participantes.
- Financiamiento de largo plazo.
- Participación complementaria de capital público y privado.
- Mecanismos capaces de movilizar recursos hacia infraestructura estratégica.
Estas condiciones cobran relevancia ante la intención de utilizar la infraestructura como un instrumento para fortalecer la actividad económica, la productividad y la competitividad nacional.
Banca de desarrollo, pieza para movilizar capital
Medina Mora destacó además el papel que puede desempeñar la banca de desarrollo como catalizador de la inversión.
De acuerdo con el presidente del CCE, estas instituciones pueden contribuir a estructurar proyectos, complementar distintas fuentes de financiamiento y movilizar recursos hacia sectores considerados estratégicos.
“Necesitamos tres elementos: infraestructura que conecte, financiamiento que haga posibles los proyectos y regulación que dé certeza”, puntualizó.
El planteamiento coloca al financiamiento como uno de los eslabones centrales de la estrategia: contar con proyectos de infraestructura no garantiza por sí solo su ejecución si éstos carecen de estructuras financieras capaces de sostener inversiones de largo plazo.
Afores ponen el foco en contratos y regulación
La participación del ahorro institucional también apareció como uno de los puntos de la discusión.
Guillermo Zamarripa, presidente de la AMAFORE, advirtió que las condiciones regulatorias y contractuales bajo las cuales participe la inversión privada serán decisivas para movilizar recursos.
“La regulación y los contratos bajo los que se dé la inversión privada en el marco del Plan México serán clave para detonar grandes proyectos y para el logro conjunto de los grandes objetivos de nuestro país”, señaló.
El mensaje apunta a uno de los principales retos para la participación de inversionistas institucionales: generar estructuras contractuales que otorguen claridad sobre los compromisos, riesgos y condiciones de largo plazo de cada proyecto.
El reto será convertir los mecanismos en proyectos
La discusión sobre infraestructura entra así en una fase de ejecución. El sector privado reconoce avances en la construcción de mecanismos de inversión mixta, pero advierte que su impacto dependerá de que puedan traducirse en proyectos financiables y con certidumbre suficiente para atraer capital.
Para el CCE, la combinación de inversión pública, recursos privados, banca de desarrollo y capacidad del sector financiero puede convertirse en una vía para ampliar la infraestructura estratégica del país.
El desafío estará en la instrumentación. La existencia de capital potencial no sustituye la necesidad de proyectos sólidos, contratos claros y reglas que permitan asumir compromisos de largo plazo. Bajo ese escenario, la certeza regulatoria será tan relevante como el financiamiento para determinar qué proyectos del Plan México consiguen avanzar de la planeación a la ejecución.

