La participación económica de las mujeres en México avanzó en 15 entidades durante el último año, aunque el país continúa enfrentando uno de los principales obstáculos para reducir la brecha laboral: la distribución desigual de las tareas de cuidado. Las mujeres dedican 58% más tiempo que los hombres al trabajo no remunerado, una carga que limita su incorporación, permanencia y el desarrollo del empleo femenino dentro del mercado laboral.
Así lo revela la quinta edición de Estados #ConLupaDeGénero 2026, elaborada por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), que evalúa las condiciones que ofrecen las 32 entidades para impulsar la participación económica de las mujeres y mejorar la calidad de su empleo mediante 16 indicadores agrupados en tres pilares: entrada al mercado laboral, permanencia y autonomía económica.
El estudio ubica a Baja California Sur como la entidad con mejores condiciones para favorecer el empleo femenino, mientras que Oaxaca ocupa el último lugar del ranking por segundo año consecutivo.
LEE: 45% de los candidatos abandona un proceso de reclutamiento por falta de comunicación
La carga de cuidados sigue siendo el principal desafío
El IMCO advierte que fortalecer la participación económica femenina representa una oportunidad para impulsar el crecimiento económico del país. Sin embargo, el trabajo de cuidados continúa recayendo principalmente en las mujeres.
De acuerdo con el organismo, nueve de cada diez personas que abandonan el mercado laboral para cuidar a un familiar son mujeres, en un contexto donde casi la mitad de la población requiere algún tipo de cuidado y la demanda continuará aumentando debido al envejecimiento poblacional.
El instituto señala que ampliar la oferta de servicios de cuidado y consolidar políticas públicas en la materia permitiría que más mujeres ingresen y permanezcan en el mercado laboral.
¿Qué estados registraron los mayores avances?
Los resultados del ranking muestran que 15 entidades mejoraron su posición respecto a 2025, mientras que 12 retrocedieron y cinco permanecieron sin cambios.
Uno de los casos más destacados fue Yucatán, que escaló cuatro posiciones gracias a mejoras en indicadores relacionados con educación, cuidados y seguridad para las mujeres.
En contraste, Campeche registró la caída más pronunciada al descender ocho lugares dentro de la clasificación nacional.
El análisis también identifica una relación positiva entre las condiciones que ofrecen los estados y la participación laboral femenina. No obstante, el IMCO aclara que una mayor incorporación al mercado laboral no garantiza automáticamente mejores condiciones salariales ni mayor autonomía económica.
Entrada al mercado laboral
El primer componente del estudio analiza las condiciones que facilitan o dificultan que las mujeres accedan a un empleo.
Actualmente, 45% de las mujeres mexicanas cuenta con al menos educación media superior, y durante 2026 un total de 23 entidades mejoraron este indicador, con Guerrero y Puebla como los estados con mayores avances.
En contraste, Tlaxcala y Baja California registraron los retrocesos más importantes.
Respecto al trabajo doméstico y de cuidados, la brecha continúa siendo significativa: las mujeres destinan 58% más tiempo que los hombres a estas actividades no remuneradas. La Ciudad de México mantiene, por segundo año consecutivo, la menor diferencia del país, con una brecha de 46%.
Permanencia en el empleo
En materia de permanencia laboral, el estudio identifica que las mujeres continúan enfrentando desigualdades salariales.
A nivel nacional, las mujeres perciben en promedio 13% menos ingresos que los hombres, aunque la diferencia varía considerablemente entre estados: desde apenas 0.1% en Chiapas hasta 23.6% en Guerrero.
El IMCO también analiza los permisos de paternidad como un mecanismo para redistribuir las responsabilidades de cuidado.
En este rubro, Baja California Sur destaca al otorgar 84 días de permiso de paternidad para trabajadores estatales, el periodo más amplio del país.
Aunque seis entidades ampliaron estos permisos durante 2026, nueve estados continúan ofreciendo únicamente los cinco días establecidos en la legislación federal.
Otro desafío identificado es la cobertura de los servicios de cuidado infantil. Actualmente, solo 38% de los niños mexicanos está inscrito en un centro de atención infantil, y ninguna entidad alcanza cobertura para al menos la mitad de la población de entre cero y cinco años.
Autonomía económica
El tercer pilar evalúa las condiciones para que las mujeres generen ingresos propios y acumulen patrimonio.
El estudio muestra que la falta de ingresos continúa limitando su independencia financiera. En Veracruz, 38% de las mujeres no recibe ingresos directos, mientras que en Baja California Sur esa proporción disminuye a 17%.
Sobre el acceso a activos, persisten diferencias importantes. En el Estado de México, únicamente 12% de las mujeres cuenta con propiedad o copropiedad de una vivienda, frente a 23% en Campeche.
IMCO plantea fortalecer los sistemas estatales de cuidados
Como parte de sus recomendaciones, el IMCO propone que los gobiernos estatales aceleren la construcción de políticas públicas que reduzcan la carga de cuidados y permitan incrementar la participación laboral femenina.
Entre las principales acciones destacan:
- Elaborar hojas de ruta para construir sistemas estatales de cuidados con base en las necesidades de cada entidad.
- Destinar presupuesto específico para políticas de cuidados con mecanismos de seguimiento y transparencia.
- Ampliar los permisos de paternidad para trabajadores estatales, incentivar su adopción en el sector privado y crear esquemas de financiamiento que eviten trasladar el costo únicamente a las empresas.
Como señala el IMCO en su informe Estados #ConLupaDeGénero 2026, fortalecer los sistemas de cuidados representa una condición indispensable para que más mujeres puedan incorporarse y mantenerse en el mercado laboral en igualdad de oportunidades.
La evidencia presentada por el instituto confirma que mejorar las condiciones laborales de las mujeres no depende únicamente de generar empleos, sino de construir políticas públicas que reduzcan las barreras estructurales asociadas al cuidado, disminuyan las brechas salariales y fortalezcan su autonomía económica. En un contexto de envejecimiento poblacional y creciente demanda de servicios de cuidado, las decisiones que adopten los gobiernos estatales serán determinantes para elevar la competitividad y el crecimiento económico del país.

