La aceleración de la inteligencia artificial, la contratación basada en habilidades y la transformación de los puestos de entrada están modificando el perfil del talento que necesitan las empresas en México. Hacia 2030, 54 de cada 100 trabajadores mexicanos requerirán actualizar sus habilidades o capacitarse para desempeñar una función distinta, un desafío que también obligará a universidades, empresas y autoridades a replantear cómo se prepara a las personas para incorporarse y permanecer en el mercado laboral.
El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) identificó seis tendencias que están redefiniendo la relación entre educación y empleo en México, en un escenario en el que la adopción tecnológica avanza más rápido que algunos de los mecanismos tradicionales de formación.
El análisis adquiere relevancia por la magnitud del cambio previsto. Entre 2025 y 2030, el Foro Económico Mundial (WEF) estima que 22% del empleo se transformará a nivel global y que dos quintas partes de las habilidades requeridas cambiarán o quedarán obsoletas.
Para México, la presión tecnológica es particularmente visible: 95% de las organizaciones anticipa que la inteligencia artificial modificará sus operaciones, de acuerdo con la información retomada por el IMCO.
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IA cambia las habilidades que buscan las empresas
La automatización no implica únicamente una mayor demanda de conocimientos técnicos. El análisis del IMCO advierte que la competitividad dependerá de la capacidad de combinar herramientas tecnológicas con competencias humanas.
De hecho, tres de las cinco habilidades que los empleadores consideran más relevantes hacia 2030 son humanas, según datos del WEF citados por el instituto.
Pensamiento crítico, creatividad, adaptabilidad y criterios éticos adquieren así mayor peso frente a una transformación laboral marcada por el uso de sistemas de inteligencia artificial.
“El talento del futuro no dependerá únicamente de enseñar nuevas tecnologías, sino de combinar habilidades digitales con capacidades humanas como el pensamiento crítico, la creatividad y la adaptabilidad”, señala el IMCO.
Universidades enfrentan el reto de incorporar la inteligencia artificial
Para las instituciones educativas, la respuesta no consiste simplemente en incorporar nuevas materias relacionadas con IA. El IMCO plantea que la tecnología deberá integrarse de manera transversal en la formación universitaria y acompañarse del desarrollo de capacidades humanas.
El desafío está en la velocidad del cambio. Una modificación abrupta de los planes de estudio podría resultar contraproducente debido a la rápida evolución de las tecnologías, por lo que las instituciones tendrán que encontrar un equilibrio entre actualización y formación de largo plazo.
Cursos de IA generativa crecen 356% en México
Otra transformación ocurre fuera de las aulas tradicionales. México registra 7.3 millones de personas inscritas en Coursera, mientras que durante 2025 las inscripciones en cursos de inteligencia artificial generativa aumentaron 356%.
El crecimiento de plataformas educativas, cursos especializados y microcredenciales muestra una transición hacia modelos de aprendizaje más flexibles y centrados en competencias específicas.
Estas opciones permiten actualizar conocimientos en periodos más cortos, aunque el IMCO también identifica riesgos: pueden fragmentar el aprendizaje, reducir el valor relativo de las trayectorias educativas tradicionales y profundizar las brechas para quienes no cuentan con conectividad o dispositivos adecuados.
Si las microcredenciales adquieren mayor reconocimiento entre los empleadores, además, podrían disminuir los incentivos para cursar licenciaturas o carreras técnicas completas.
Puestos de entrada pierden dinamismo y complican el acceso de jóvenes
Uno de los focos de atención está en las oportunidades disponibles para quienes buscan incorporarse por primera vez al mercado laboral.
Aunque los datos todavía no muestran una sustitución generalizada de trabajadores atribuible a la inteligencia artificial, el IMCO encontró que los puestos de entrada pasaron de crecer cerca de 9% anual en 2021 a registrar variaciones menores a 3% entre 2023 y 2025.
La reducción de estas oportunidades podría elevar las barreras para jóvenes sin experiencia previa.
También representa un riesgo para las propias empresas. Los puestos iniciales suelen funcionar como espacios de capacitación, transferencia de conocimiento y formación de futuros cuadros directivos. Su reducción puede generar eficiencias inmediatas, pero limitar la creación de talento y liderazgos en el mediano plazo.
¿El título universitario perderá importancia?
La contratación basada en habilidades representa otra de las tendencias detectadas. Este modelo prioriza lo que una persona puede hacer por encima de sus credenciales académicas.
En México, sin embargo, la transición todavía es limitada: uno de cada cinco empleadores planea priorizar las habilidades durante sus procesos de contratación.
El título universitario, por tanto, conserva relevancia, aunque empieza a perder peso como indicador único de preparación profesional.
Para las empresas, contratar por competencias puede ampliar el universo de candidatos y abrir oportunidades a personas con trayectorias educativas no tradicionales. Al mismo tiempo, aumenta la necesidad de contar con mecanismos confiables para comprobar conocimientos y capacidades.
La demanda de talento también cambia entre estados
El IMCO señala que la transición digital, climática y demográfica obliga a observar las necesidades laborales desde una perspectiva territorial.
El número de entidades mexicanas con especialización en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) aumentó de cinco en 2017 a siete en 2025.
La diferencia entre estados puede convertirse en un factor de competitividad conforme avancen nuevos proyectos de inversión.
De acuerdo con el instituto, los 232 proyectos de inversión en desarrollo registrados por Banobras demandarán perfiles vinculados con ingeniería, operación técnica, mantenimiento, energía, logística y gestión ambiental.
Las entidades con menor infraestructura educativa o una oferta insuficiente de estos perfiles podrían enfrentar mayores dificultades para cubrir las vacantes derivadas de nuevas inversiones.
Seis tendencias que modificarán el sistema educativo y el empleo en México
El análisis del IMCO concentra los principales cambios en seis frentes:
- Habilidades humanas e inteligencia artificial: las empresas necesitarán combinar capacidades digitales con pensamiento crítico, creatividad, adaptabilidad y criterios éticos.
- Aprendizaje flexible: cursos digitales y microcredenciales ganarán terreno como herramientas para actualizar conocimientos con mayor rapidez.
- Especialización territorial: las necesidades de talento dependerán cada vez más de las actividades económicas y proyectos de inversión desarrollados en cada región.
- Transformación de los puestos de entrada: menos posiciones iniciales pueden dificultar la incorporación laboral de jóvenes y reducir los espacios donde las empresas forman talento.
- Contratación por habilidades: las capacidades demostrables ganarán peso frente al título académico como único criterio de selección.
- Aprendizaje continuo: trabajadores y empresas deberán incorporar procesos permanentes de upskilling y reskilling ante la velocidad con la que cambian las competencias laborales.
54 de cada 100 trabajadores necesitarán nuevas habilidades
La dimensión del reto se refleja en las proyecciones para el cierre de la década. De cada 100 trabajadores en México, 54 necesitarán actualizar sus habilidades o capacitarse para desempeñar una función distinta hacia 2030, de acuerdo con el Foro Económico Mundial.
El acceso a esta capacitación, sin embargo, no será uniforme.
El IMCO advierte que el aprendizaje continuo podría incluso ampliar las brechas laborales si las oportunidades de formación se concentran entre trabajadores de empresas grandes y del sector formal.
La respuesta requerirá una mayor coordinación entre empresas, gobiernos e instituciones educativas para extender las oportunidades de capacitación y reducir las diferencias de acceso.
Para México, el desafío no será únicamente formar especialistas en inteligencia artificial o aumentar la matrícula en carreras STEM. La transformación del empleo apunta hacia un mercado en el que aprender durante toda la vida laboral será tan relevante como la formación académica inicial.
La capacidad del sistema educativo para adaptarse sin perder profundidad, así como la disposición de las empresas para invertir en capacitación, determinarán qué tan preparado estará el país para cubrir las nuevas necesidades de talento. Como plantea el IMCO, la competitividad dependerá de formar personas capaces de responder continuamente a los cambios tecnológicos y económicos mediante una colaboración más estrecha entre el sector educativo, el productivo y las autoridades.

